LA CENICIENTA (BELÉN Y LUCÍA)
LA CENICIENTA
Había una vez una joven llamada Cenicienta, quien vivía con su malvada madrasta y sus dos hermanastras en una gran mansión. Desde la muerte de su padre, la vida de Cenicienta se había vuelto muy difícil; se veía obligada a hacer todas las tareas domésticas mientras sus hermanastras la trataban con desdén.
Un día, se anunció que el Príncipe del reino celebraría un baile en el castillo, al que estaban invitados todos los jóvenes solteros y solteras. La madrastra y las hermanastras de Cenicienta se prepararon con gran entusiasmo, pero no permitieron que ella asistiera.
Sin embargo, Cenicienta tenía una hada madrina que llegó justo a tiempo para salvar el día. Con un toque mágico, convirtió una calabaza en una carroza y a unos ratones en caballos. Pero el hechizo duraría solo hasta la medianoche.
Vestida con un hermoso vestido, Cenicienta se dirigió al baile y cautivó al Príncipe. Bailaron toda la noche, pero Cenicienta recordó que debía irse antes de la medianoche. En su prisa por salir, perdió un zapato de cristal.
El Príncipe, determinado a encontrar a la mujer que había robado su corazón, emprendió una búsqueda por todo el reino, probando el zapato de cristal en el pie de cada joven. Cuando llegó a la mansión de Cenicienta, el zapato no encajó en ninguna de las hermanastras. Pero al probarlo en el pie de Cenicienta, encajó perfectamente.
Así, Cenicienta y el Príncipe se reunieron y vivieron felices para siempre, liberándola de la vida de sufrimiento que había llevado hasta ese momento.
Y así concluye el cuento de Cenicienta, una historia de esperanza, amor y la creencia en la magia que puede cambiar nuestras vidas para mejor.
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